La carne de caza puede considerarse, sin duda, la carne de cultivo más ecológico. Este producto es una auténtica exquisitez de la naturaleza y un cambio interesante en la dieta de tu perro.
La carne de caza es baja en grasa y colesterol, lo que la hace especialmente adecuada para perros con ciertas afecciones que requieren limitar el consumo de grasa, como perros con problemas de hígado o páncreas. También se recomienda para animales anémicos por su alto contenido en hierro.
Además del hierro, la carne de caza se considera una excelente fuente de fósforo, potasio y ciertas vitaminas del grupo B.
La calidad superior de esta carne se debe a que estos animales viven en libertad, eligen las plantas y frutas que comen, beben agua de fuentes naturales, se mueven libremente y están libres del estrés propio de los animales criados en ganadería intensiva.
Frutas y verduras de temporada (verduras de hoja verde, zanahorias, manzanas) como fuente de vitaminas y minerales, fitonutrientes con un importante efecto antioxidante en el organismo y fibras crudas con una función mecánica: estimulan el peristaltismo intestinal y favorecen el crecimiento de la microflora intestinal beneficiosa (propiedades prebióticas).